Dos tucumanas en una gira mágica y misteriosa al mundo beatle

Las hermanas Prioris eligieron cambiar su fiesta de 15 en 1969 por un viaje a Inglaterra.

Un día, en el año 1963, papá, el arquitecto Pedro Prioris, llegó a casa, de su estudio de arquitectura, diciendo: "hoy escuché en la radio a unos chicos que van a ser historia". ¡Y fue así! Hablaba nada menos que de Los Beatles. A partir de ese día, mamá y papá nos acompañaron, a mi hermana Silvina y a mí, en el placer de escuchar a Los Beatles.

¿Las películas de ellos? Miles de veces; hasta fui al cine con angina... ya nos conocían y cuando le mostré al boletero que estaba con fiebre, recuerdo que pasé gratis.


A fines del 69, en vez de fiesta de 15, pedimos con Silvina ir a Europa y, por supuesto, a Inglaterra por lo menos, para estar más cerca de Los Beatles, sin ninguna esperanza de verlos, porque nos habíamos criado viendo cómo eran las corridas, los empujones, los gritos de los fans para acercarse un poquito.

Así fue; mamá nos llevó a Inglaterra, donde nos quedamos un mes. Dentro de los planes de conocer lo más posible, estaba ir al sello grabador de esos años, The Apple.

Hacía ocho grados bajo cero... y ahí estábamos. Había algunas fans de las que nos hicimos amigas y nos dicen "¡Hoy viene George!"

Con Silvina nos mirábamos y sí... llegó George con su esposa, la modelo Patty Boyd... estuvimos cinco días viéndolo a George, un dulce total, muy afligido de que estuviéramos con frío... un divino.

También lo vimos a Ringo Starr, justo un día después de que habíamos estado en el cine viendo el estreno de la película "The magic christian", con Peter Sellers.

Tuvimos la dicha de verlo a Ringo con el tapado que usó en la película, y lo increíble también es que a los pocos días, lo conocimos al mismo Peter Sellers. ¡Algo mágico, mágico! También fuimos a la casa de Paul McCartney y en el portón había unas inglesitas... nos dimos las direcciones y hasta hoy, 40 años después, no sólo nos seguimos escribiendo, sino que fui más veces de visita; sus hijos ya vinieron a casa y mis hijos a su casa en Inglaterra. Ella tuvo tres varones, yo tuve tres varones que ahora ellos son amigos entre sí.

¡Los Beatles me dieron tanto! Mis mejores épocas con mis padres escuchándolos, con mis amigas de la escuela Sarmiento, que me acompañaron siempre en mi fanatismo, y Los Beatles me dieron a mi amiga Anna por siempre... ¡Qué maravilla!

En Apple todo lo que vivimos fue grandioso; no sólo las chicas que estaban allí, sino todas nuestras sensaciones, estar paradas sin importarnos frio o nieve, esperando el caldito caliente y las medias que nos traía mamá para nuestra larga espera, y así en la puerta de Apple reforzábamos las que traíamos puestas.

Una maravilla, algo para toda mi vida, un viaje único, inolvidable. Hoy me doy cuenta, entonces, de que hace 40 años que estoy viviendo de esos recuerdos y hace 40 años que ando con las fotos que les saqué, por la vida...